APASCOVI desarrolla un Taller de comida texturizada para mejorar la alimentación en el Centro de Día
El Taller de Alimentos Texturizados que la Fundación APASCOVI desarrolla en su Centro de Día está permitiendo que una gran mayoría de sus personas usuarias disfruten de una nueva experiencia culinaria y terapéutica. Y es que las dificultades en la alimentación en personas con parálisis cerebral o con otras discapacidades y grandes necesidades de apoyo son frecuentes. La alimentación y la deglución son aspectos básicos que condicionan su calidad de vida.
Por todo ello, el objetivo de esta iniciativa es que todos los participantes puedan acceder a una amplia y variada oferta de alimentación siempre con las texturas adecuadas en cada caso para garantizar una alimentación segura.
En el Taller se elaborarán alimentos texturizados y se trabajan distintos aspectos educativos y el resultado final es la preparación de un alimento texturizado que puedan degustar en condiciones de total seguridad. Y es que comer es mucho más que alimentarse.
Comida más apetecible y muy segura
Mediante la técnica de la texturización se consigue preservar o incluso mejorar los colores, olores y sabores originales de los alimentos, cuidar su sabor y su apariencia, favoreciendo que la comida sea más apetecible y se disfrute más.
Este Taller, impartido por la Unidad de Alimentación de APASCOVI, surgió de la necesidad de convertir los momentos de la comida en momentos más seguros, más accesibles y más apetecibles ya que los participantes pueden acceder a alimentos que no están en su dieta habitual por la peligrosidad que engloba su ingesta.
“Muchos de nuestros usuarios tienen problemas para tragar -disfagia-, lo que hace que hagan falsas vías -parte del contenido alimenticio pasa a la vía aérea- y esto se traduce en infecciones respiratorias recurrentes y en casos más graves puede llevar a una neumonía por aspiración” nos informan fuentes de la Unidad.
Organización del Taller
Los responsables reparten a las personas usuarias en dos grupos en función de los objetivos concretos a trabajar durante la sesión y con cada participante. Así siempre hay dos equipos: el de elaboración y el de degustación.
Entre los objetivos a lograr en el equipo de elaboración están: fomentar tareas bimanuales, realizar alcances, manipular objetos sencillos, memoria, atención, secuenciación, comprensión de órdenes, puesta en valor de su trabajo y, entre otros, tomar conciencia de la repercusión de su labor en el entorno más próximo.
Y entre los del equipo de degustación: estimulación sensorial básica (gustativa y olfativa) y estimulación de la capacidad masticatoria y del manejo del alimento dentro de la boca. Además de ofrecerles alimentos, a los que habitualmente no tienen acceso de forma segura debido a sus dificultades, en un formato similar al que lo hacen la población general y en un entorno natural dentro de un contexto social.
De este modo, la texturización de los alimentos se convierte en una alternativa terapéutica y también culinaria. La textura de un alimento hace referencia a las propiedades y a las sensaciones que generan en el sentido del tacto, tanto a través de la boca como a través de las manos, cuando tocamos el alimento.






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